Un posteo viral propone usar la IA para revisar la habitación de un hotel o un Airbnb antes de deshacer la valija: cámaras ocultas, rastreadores y programas espía. El debate que generó, lo que recomiendan los expertos para operaciones sensibles fuera de casa y lo que sí le podemos pedir a la IA.
Dos de cada tres chicos ya usan IA para la escuela. Tres estudios recientes muestran que el efecto depende del uso: la IA que da respuestas resta; la que da pistas, no. Cada materia tiene su truco y, con puntajes y premios, estudiar se parece a un juego.
Una pregunta en clase que nadie pudo cerrar, 71 definiciones de inteligencia, una síntesis hecha por IA y la mía. Después, cinco candidatos evaluados de 0 a 10: un chat de IA, la IA de frontera, una AGI hipotética, una persona promedio y Albert Einstein.
Con un celular, una cuenta en cualquier IA y una foto de tu ambiente, podés tener algo muy parecido a un decorador profesional. El secreto está en cómo se lo pedís y en ponerle límites: si no, te cambia hasta las ventanas y las puertas.
La sección nueva de quehagoconlaia.com: contás qué necesitás con tus palabras, respondés un par de preguntas y te arma el pedido completo para pegar en tu IA.
Un libro de verdad, con capítulos, ilustraciones y un chico de ocho años como protagonista, escrito por una inteligencia artificial en una tarde. Cómo lo hicimos y qué le pedimos.
Una mirada a la renuncia de un investigador de IA, los incentivos de una carrera que nadie quiere frenar solo y las preguntas que abre para todos nosotros.